El Ayuntamiento ha iniciado los trabajos para adaptar su red semafórica a las exigencias del Real Decreto 518/2026, de 24 de junio, que modifica el Reglamento General de Circulación e introduce cambios en la regulación de los semáforos en los pasos de peatones.
La nueva norma establece que, con carácter general, en los pasos de peatones con semáforo propio, la luz amarilla intermitente para los vehículos no podrá coincidir con la luz verde fija para los peatones y deberá ir precedida siempre de una fase en rojo no intermitente.
327 reguladores, 274 con necesidad de ajuste
La ciudad cuenta actualmente con 327 reguladores semafóricos, que gestionan los cruces y puntos de la ciudad donde el tráfico está regulado por semáforos. De ese total, 53 no requieren ninguna actuación, ya sea porque no incluyen pasos de peatones o porque su programación actual ya se ajusta a lo que exige el nuevo decreto.
Los 274 restantes sí necesitarán una reprogramación: 244 corresponden a cruces sencillos, de dos fases, y 30 a cruces más complejos, con tres fases.
Un proceso progresivo, no un cambio simultáneo
Desde la Concejalía de Tráfico se subraya que la adaptación no se aplicará de golpe a toda la red a partir del 1 de octubre, sino que a partir de esa fecha, la nueva regulación se irá implantando cruce a cruce, analizando cada caso de forma individual y valorando su impacto tanto en el tráfico rodado como en el tránsito peatonal.
En términos generales, el cambio supondrá pasar de dos a tres fases semafóricas en determinados cruces, y de tres a cuatro en otros, lo que previsiblemente alargará los tiempos de espera —tanto para vehículos como para peatones— en torno a un 25%-30% en los puntos donde sea necesario añadir una fase adicional.
Un caso especialmente visible será el de los semáforos de los carriles bici, que hoy en día funcionan mayoritariamente en ámbar intermitente y permiten a los vehículos continuar su marcha si no hay peatones cruzando. Con la nueva regulación, estos semáforos incorporarán una fase en rojo que obligará a detenerse incluso cuando no haya nadie cruzando.
Soluciones específicas para los cruces más complejos
En los cruces de mayor complejidad, la aplicación directa de la norma general puede no ser suficiente para mantener unas condiciones adecuadas de seguridad y fluidez. Para esos casos, el Ayuntamiento estudiará soluciones específicas, como el uso de un verde intermitente para peatones en lugar de un verde fijo, o incluso la eliminación de determinados semáforos allí donde las características del cruce lo permitan.
El objetivo del consistorio es adaptar la red semafórica a la nueva normativa de forma progresiva, garantizando la seguridad de peatones y conductores y reduciendo, en la medida de lo posible, el impacto sobre la movilidad de la ciudad.
La entrada en vigor del nuevo Real Decreto 518/2026 obliga a modificar la programación semafórica en la mayoría de los cruces de la ciudad, un proceso gradual que podría aumentar los tiempos de espera entre un 25% y 30% en los puntos afectados.