“Los datos son concluyentes: Gijón puede soterrar el tráfico en el Muro”, sentenció la Alcaldesa, Carmen Moriyón. “Si algo está demostrando este gobierno es que Gijón puede y debe aspirar a todo. Gijón está en posición de coger los trenes que lleva años esperando”, agregó. Ahora, concluyó la Alcaldesa, “el soterramiento del Muro deja de ser una idea para ser un proyecto, un proyecto a la altura de un Gijón moderno que por fin aspira a todo”.
El estudio plantea dos alternativas: una de dos plantas de aparcamiento con 933 plazas y otra de tres niveles, con 1.461 plazas. El coste de las obras, que durarían entre 3 y 4 años, oscila entre los 120 y los 137 millones de euros, con una aportación municipal de hasta el 25%, lo que supondría entre 30 y 34 millones de euros. El resto del coste lo afrontaría la empresa concesionaria, con una concesión de hasta 36 años.
“Esta fórmula de concesión de obra es la que se utilizó para el parking del Náutico y para el soterramiento de A Coruña y Santander. Es la fórmula empleada para este tipo de obras, donde la empresa construye y explota”, explicó el concejal de Infraestructuras Urbanas y Rurales, Gilberto Villoria.
El proyecto permitiría disponer de una amplia peatonalización en superficie, pues únicamente se conservaría un vial para carga y descarga, residentes y servicios de emergencias. Los accesos se realizarían por la avenida de Castilla y el puente del Piles, con una glorieta soterrada, y por la calle Juan Alonso. También se contempla una salida a través de Menéndez Pelayo.
“Estamos muy satisfechos de poder anunciar un compromiso más cumplido con la ciudadanía”, destacó, por su parte, el concejal de Urbanismo, Jesús Martínez Salvador. “Ahora nos toca ahondar en ese modelo económico para hacerlo realidad”, concluyó.
El Ayuntamiento trabaja ya en la elaboración de un plan económico financiero que permita asentar las bases para afrontar el proyecto.